"Tintín soy yo mismo. Se refleja lo mejor y más brillante en mí, él es mi doble. No soy un héroe. Pero al igual que todos los niños de 15 años, soñaba con ser uno ... y nunca he dejado de soñar. Tintín ha logrado muchas cosas en mi nombre”.(Hergé)
Ha pasado mucho tiempo desde que leí (o más bien devoré) los
cómics de Tintín pero todavía me acuerdo de todas las aventuras del intrépido
periodista convertido en detective. Anoche, viendo la película “Las aventuras de Tintín”, codirigida
por Spielgberg y Peter Jackson, pensé en la bondad de creer en los héroes
ficticios hoy día. Al fin y al cabo, todos necesitamos estar convencidos de que,
al igual que Tintín, con coraje, inteligencia y algo de pericia, se puede hacer
frente a todo tipo de adversidades. Que nadie
nos puede amargar un estupendo día y que, aunque todo esté en contra, podemos seguir desafiando
nuevos retos. Y supongo que más de uno desearía tener su propio, inseparable y
leal perro Milú, el más aventurero de todos los canes. Y cómo no, encontrarse
por el camino con el Capitán Haddock, cuyas frustraciones trata de obviar
mediante el alcohol. Y es que Hergé, padre de la criatura, debió de estar muy
satisfecho por el hijo que engendró, pues ha permanecido incólume en nuestro
recuerdo a medida que los mortales hemos ido sumando años y heridas. Dicen que Hergé pensó
en Spielgberg como el único director capaz de dar vida a su hijo predilecto en
la gran pantalla. No sé si le habría gustado el resultado pero a mi me ha
devuelto algo que por desgracia se va perdiendo con el paso de los años: la
capacidad de imaginación y, sobre todo, el idealismo, que cuando acaba la niñez
se convierte de forma inevitable en
realismo. Por eso me digo a mi misma: “¡Rayos y centellas! Y pensar que
después de tantos años en el fondo sigo siendo la misma…”.
También tengo buenos recuerdos de los cómics de nuestros tiempos o, en mi caso, de los heredados de mi hermano mayor. En concreto, los que más me apasionaban eran los de Astérix y Obélix, también los de Tintín y, sobre todo, los de El Jabato y El Capitán Trueno.
ResponderEliminarCon respecto a Milú, quizá simbolice algo que me explicaron cuando hice un curso de cine o asistía con más frecuencia a charlas-coloquio sobre películas: que los héroes nunca están solos, siempre cuentan con un apoyo. Incluso en el western es difícil encontrar a un héroe puramente solitario. Además, la soledad del vaquero tiene otros significados, pero en fin, que me desvío del tema, jeje.
Siempre he considerado la labor moral y/o educativa de los textos (narrativos, fílmicos, cómic, etc.) Creo que es algo que también tenían en cuenta diversas teorías de la literatura. Vernos reflejados en esos héroes es importante. Ayuda a construir a la persona.
Sí, José Luis, es cierto lo que dices. Quizá la frase con la que se podría definir el sentido de los cómics y en general del arte es precisamente lo que dices al final:que "ayuda a contruir a la persona", y, como es una tarea que nunca se termina, por éso no nos deja de gustar.
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